Elementos de nuestra espiritualidad:

El padre Moreau, menciona que todas nuestras acciones se sostienen y alcanza su plenitud en la “Iniciativa amorosa y fiel de Dios”, es decir la Divina Providencia. Esta verdad fundamental de nuestra fe es un pilar que nos permite entregarnos por entero a la misión; sin ella nuestros esfuerzos perderían su vitalidad y su sentido.
Confiar en la “Divina Providencia” es confiar en que Dios está siempre presente en nuestras vidas, y que Él la suscita, la orienta y la protege.
El lema de nuestra congregación es "SPES UNICA”, que se traduce como LA CRUZ NUESTRA ÚNICA ESPERANZA". Este lema está simbolizado por nuestro escudo la Cruz cruzada por las Anclas. Para la Iglesia Primitiva las anclas eran símbolo de seguridad y por ello de esperanza. Para el Beato P. Moreau la Cruz jamás debía quedar separada de la Esperanza que también nos traía la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Como religiosos su llamado era a ser hombres y mujeres portadores de esperanza en un mundo que necesitaba discípulos que tuvieran la fortaleza para ser luz de un nuevo amanecer. En este mismo espíritu el P. Moreau quiso que la imagen de la Virgen al pie de la Cruz, “Nuestra Señora de los Dolores”, fuera nuestra patrona y protectora.
Somos una comunidad apostólica, una comunidad de misión y de servicio. El P. Basilio Moreau hablaba con insistencia de la necesidad de un verdadero “celo apostólico”, un “deseo abrasador” de que Dios sea Conocido, Amado y Servido”. Es la fe que se traduce en acción y se dirige al bien de los demás.
Como Congregación nuestro servicio se dirige: “de una manera preferente a los pobres y oprimidos, a quienes vamos no sólo como servidores, sino como sus prójimos, para estar con ellos y ser de ellos” (Const. 2, nº 13).

El P. Moreau veía en la comunidad un pilar fundamental de nuestra espiritualidad, reflejada en el modelo de la Sagrada Familia. La comunidad es la forma como queremos vivir la misión y la medida en que se vive la fraternidad, la acogida y la hospitalidad. “Nuestra comunidad aviva la fe que hace de nuestro trabajo un ministerio..” (Const. 4, nº 33).
“Nuestro llamado es para servir al Señor Jesús en la misión, no como individuos independientes, sino como fraternidad” (Const. 4, n º 33).
El P. Moreau hizo mucho énfasis en la oración, tanto personal como comunitaria llamando en todo momento a encomendar nuestra vida y trabajo al Señor. Ya que así de esta manera estará mejor encaminada nuestra misión a la realización del Reino.
“Sin la oración, vamos a la deriva y nuestro trabajo ya no es para el Señor. Para servirle en verdad, nos es necesario orar todos los días y no dejar de hacerlo jamás…” (Const. 3, nº 25).
“No somos sólo nosotros los que oramos, sino el Espíritu del Señor ora en nosotros. Como obreros que anuncian el Reino, necesitamos volver con frecuencia a los pies del Señor y escucharle aun con mayor atención”. (Const. 3, nº 32)